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IMPACTO DE LAS HELADAS EN LOS VALLES CALCHAQUÍES

Productores de los Valles Calchaquíes esperan una respuesta del Gobierno por las heladas

La actividad vitivinícola fue una de las más afectadas, aunque también se registraron daños en nogales, frutales y cultivos hortícolas. Los productores solicitaron asistencia técnica y económica mientras avanza el relevamiento para evaluar una eventual declaración de emergencia.

PorTendencia de noticias
23 sept, 2026 11:48 a. m. Actualizado: 23 sept, 2026 03:31 p. m. AR
Productores de los Valles Calchaquíes esperan una respuesta del Gobierno por las heladas

Las heladas tardías registradas durante septiembre dejaron importantes daños en la producción de los Valles Calchaquíes y encendieron la preocupación entre los productores de la región. Según estimaciones del sector, las pérdidas en la actividad vitivinícola rondarían el 70%, aunque existen fincas donde el impacto habría alcanzado prácticamente la totalidad de la producción.


La situación fue expuesta por Silvia Gramajo, referente del sector vitivinícola tucumano, durante una entrevista con La Mañana del Popular, por LV7. La productora explicó que las bajas temperaturas llegaron en un momento especialmente delicado: las plantas ya habían comenzado la brotación debido a las altas temperaturas y al viento Zonda registrados durante las semanas anteriores.


“Lo triste es que casi se perdió el 70% de la producción”, afirmó Gramajo. Según explicó, el impacto fue todavía mayor en algunas fincas ubicadas hacia el sur de los Valles Calchaquíes, donde las pérdidas podrían llegar al 100%.


Las temperaturas descendieron hasta aproximadamente seis grados bajo cero en algunos sectores. Ese brusco cambio encontró a las plantas con los brotes ya desarrollados y, por lo tanto, especialmente expuestas al daño provocado por las heladas.



En el caso de los viñedos, Gramajo calculó que las pérdidas podrían representar entre 1500 y 2000 kilos por hectárea. Sin embargo, el impacto no se limitó a la producción de uvas. También se reportaron daños entre productores de nogales y en los almácigos de pimentón que estaban siendo preparados para su posterior implantación.


El fenómeno no afectó de la misma manera a todo el Valle. Gramajo explicó que se trató de lo que los productores denominan una “helada negra”, acompañada por viento y cuyo impacto puede variar considerablemente entre una zona y otra.


Ante ese escenario, comenzaron las gestiones para solicitar asistencia al Gobierno provincial. Técnicos iniciaron relevamientos en Colalao del Valle y Amaicha para determinar la cantidad de productores perjudicados y la magnitud de las pérdidas en viñedos, frutas de carozo, nogales y producciones hortícolas.


Uno de los principales problemas será afrontar el costo de recuperación de los cultivos. Las viñas afectadas necesitarán mayor disponibilidad de agua y nutrientes para intentar recuperar su desarrollo, una inversión que muchos pequeños productores aseguran no estar en condiciones de afrontar.


Gramajo puso como ejemplo el costo de los sistemas de riego y señaló que las boletas pueden ubicarse entre $2 millones y $3 millones para un viñedo de apenas dos hectáreas. A esa carga deberán sumarse ahora los gastos necesarios para recuperar plantas que, aun cuando vuelvan a brotar, tendrán un rendimiento considerablemente menor. “La planta, en vez de tener diez racimos, va a tener dos”, ejemplificó. Algunas viñas podrían recuperarse mediante una segunda o tercera yema, pero eso no permitiría compensar completamente lo perdido durante la helada.


Por el momento no se declaró la emergencia agropecuaria. El Gobierno deberá primero completar el relevamiento para establecer la superficie afectada, la cantidad de productores alcanzados y el nivel de daño. Con esa información se evaluarán las posibles medidas de asistencia.


Los productores reclaman ayuda económica y técnica, además de herramientas tecnológicas que permitan reducir el impacto de futuros eventos climáticos. La preocupación inmediata está puesta especialmente en los establecimientos más pequeños: algunos quedaron prácticamente sin producción para comercializar durante el próximo año y, al mismo tiempo, deberán afrontar los costos necesarios para sostener sus cultivos y preparar el siguiente ciclo.

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